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The origins: the call of the Ayahuasca / Los orígenes: el llamado del Ayahuasca

Updated: Dec 25, 2019


Javier has more than 25 years of experience as an ayahuasquero.



ENGLISH VERSION


The ayahuasquero Javier Zavala, a fundamental ally of Amaru for our 'Rainforest Wisdom Retreat', talks to us to understand a little bit more about his first contact with Ayahuasca and how he decided to become a shaman. This is the first part of the extensive interview we had with him. 


What was your first approach to medicine and master plants?

The first experiences I had when I was a kid were together with my grandmother, who used to work with tobacco and coca leaves. Everytime, when I got sick back then, she used plants to heal me. She was using the natural medicine from the Peruvian mountains. But, actually, my grandmother learned everything from her mother: she was a partera (a midwife) and helped people heal with plants. I can say that the elderly women from my family were the roots of what I do now. 


So did you always have contact with medicine plants?

Not really, just from time to time, because my parents were not into them. Nevertheless, when I started to study Psychology, I began to travel a lot, especially to Ayacucho, where my grandmother and her mother were born. There I had contact with communities that still practice healing rituals through Master Plants, and my interest and attention of the indigenous cosmovision grew from there


It was in Ayacucho where you had your first contact with Ayahuasca?

No, it was in Puerto Maldonado (Peruvian south rainforest), thanks to my sister. She is an anthropologist and in that time she was working with communities that used Ayahuasca. She asked me to go there to be part of a ritual, just as a spectator. I was 20 years old at the time and had many preconceived and misinformation about the plant. Even though it scared me a little, without taking the Ayahuasca, I felt something unique when I heard the Icaros (ritual chants use by the ayahuasqueros). It was like they were invited me to follow them. Then, from that moment on, I decided to drink Ayahuasca in the following ceremonies. 


When you started to actively being part of  Ayahuasca ceremonies, did you feel an instant connection with its teachings?

It was not until the third time that the portal opened. The first two times were merely physical purification. In that third time and afterwards it was when I reconnected with my grandmother: I saw her in a vision urging me to learn about the knowledge of the master plants to heal myself and others. Then, when I was 23 years old and after finishing University, I moved to Tarapoto to work in a center that was using Ayahuasca to rehabilitate drug abusers. 


Was that a breaking point in your relationship with  Ayahuasca?

Definitely, because it's in Tarapoto where I met the ayahuasquero Guillermo Jarama, who took me into a more profound journey with the plant to work in my inner being. During the rituals, I started to see and understand my unresolved fears and attachments, my resentments to people and other negatives programs. I knew and understood that Ayahuasca was taking care of me and purifying my spirit. It was teaching me to release. At one point, I felt  Ayahuasca voice itself: in order to help others you have to heal your body and your energy, and then I will teach you. 


So, in other words, you felt Ayahuasca called you to become an ayahuasquero. 

Yes, and it wasn’t an easy path. I started with the diets on the mountain and every six months I looked out for elderly ayahuasqueros as masters, for them to guided me and have insights if this was really the direction that I must  take in my life. It was on these diets where I became more intuitive and Ayahuasca was teaching me how to work with her and with other Master Plants. Nevertheless, one of the bigger issues to defeat was my fear to be responsible of other people and guide them on rituals. It is not an aspect to take lightly. It took me six years of preparation, diets and healing to decide to be an ayahuasquero, and to started to guide small groups people.


How will you define your approach to the work you do with the Ayahuasca?

It is true that each ayahuasquero has his own way to work with the plant. Despite working with people struggling with substance addictions for 8 years and focus on helping them to overcome their anguish, now I put my energy to help people to find their own way in life, to clarify their horizons as a individuals and to heal emotional problems.


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SPANISH VERSION


El ayahuasquero Javier Zavale, aliado fundamental de nuestro retiro ¨Abre tu Mente, Sana tu Corazón¨, nos habla sobre sus primeros contactos con el Ayahuasca y sobre cómo decidió convertirse en chamán. Esta es la primera parte de la extensa entrevista que tuvimos con él.


¿Cuál fue tu primer acercamiento a las plantas maestras y medicinales?

Las primeras experiencias las tuve cuando era un niño, gracias a mi abuela, quien trabajaba con tabaco y hojas de coca. Cada vez que enfermaba, ella usaba las plantas para sanarme. En sí, ella usaba la medicina naturalice se emplea en los Andes peruanos. Pero, en realidad, mi abuela aprendió todo de su mamá: ella era una partera y ayudaba a la gente con diferentes plantas medicinales. Puedo decir que ellas dos son la raíz de lo que hago ahora como ayahuasquero.


¿Entonces siempre tuviste contacto con plantas maestras?

No realmente, porque a mis padres no les interesaba. Sin embargo, cuando comencé a estudiar psicología empecé a viajar mucho, sobre todo a Ayacucho (ciudad de la sierra peruana), lugar donde nacieron mi abuela y bisabuela. Allí tuve contacto con comunidades que aún practicaban rituales de sanación a través de plantas maestras, por lo que mi interés y atención de la cosmovisión andina creció a partir de ahí.


¿Fue en Ayacucho donde tuviste tu primer contacto con el Ayahuasca?

No, fue en Puerto Maldonado (selva en el sur de Perú), gracias a mi hermana. Ella es antropóloga y en ese tiempo trabajaba con comunidades que utilizaban Ayahuasca. Fue entonces que me invitó para que fuera parte de un ritual, pero sólo como espectador. Yo tenía 20 años, junto con muchos prejuicios y desinformación respeto a esta planta. Pero, a pesar que me asustó un poco y no tomé Ayahuasca esa vez, sentí algo único cuando escuché los Ícaros (cantos que utilizan los ayahuasqueros durante los rituales): fue como si me invitaban a seguirlos. Entonces, a partir de ahí, decidí tomar Ayahuasca en las siguientes ceremonias durante mi estadía en Puerto Maldonado.


Cuando decidiste participar activamente de las ceremonias, ¿sentiste una conexión inmediata con las enseñanzas del Ayahuasca?

No. No fue hasta la tercera ceremonia en que se abrió el portal. Las dos anteriores fueron meramente purificación física. Pero en la tercera y que las siguieron fue cuando reconecté con mi abuela: se me apareció un una visión pidiéndome que aprendiera sobre el conocimiento de las plantas maestras para sanarme a mí mismo y a otros. Así, luego de terminar la universidad y con 23 años de edad, me mudé a Tarapoto para trabajar en un centro que utilizaba Ayahuasca para rehabilitar personas con problemas de drogas.


¿Fue ese un momento clave en tu relación con el Ayahuasca? 

Definitivamente, porque fue en Tarapoto cuando conocí al ayahuasquero Guillermo Jarama, quien me guió en un viaje más profundo con la planta para trabajar en mi ser interior. Durante los rituales, empecé a ver y entender mis miedos y apegos irresolutos, mis resentimientos hacia personas y otros programas negativos de mi mente. Supe y entendía que el Ayahuasca se estaba haciendo cargo de mí y purificando mi espíritu. Me estaba enseñando a dejar ir. En momento, sentí a la misma voz del Ayahuasca: para poder ayudar a otros primero tienes que sanar tu cuerpo y tu energía, luego te enseñaré.


Entonces, en otras palabras, sentiste que el Ayahuasca te pedía convertirte en ayahuasquero. 

Sí, y no fue un camino fácil. Comencé con las dietas en la soledad de la montaña y, cada seis meses, buscaba a maestros ayahuasqueros ancianos, para que ellos me guiaran y me dieran reflexiones sobre si realmente ese era el camino que tenía que seguir en mi vida. Fue en el proceso de dietas donde me volví más intuitivo y donde el Ayahuasca me enseñaba cómo trabajar con ella y con otras plantas maestras. Sin embargo, uno de los principales aspectos a vencer era mi miedo de ser responsable de otra gente y guiarlas en los rituales. No es algo que te puedas tomar a la ligera. Me tomó seis años de preparación, dietas y sanción en decidir ser un ayahuasquero y empezar a guiar pequeños grupos de gente.


¿Cómo definirías la manera en que tú trabajas con el Ayahuasca?

Es verdad que cada ayahuasquero tiene su propia manera de trabajar con la planta. A pesar de haber trabajado durante 8 años con gente con problemas de drogas y haberme enfocado en ayudarlos en sanar su angustia, ahora pongo mi energía en ayudar a las personas a que encuentren su propio camino en la vida, a que esclarezcan sus horizontes como individuos y a resolver problemas emocionales.


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